sábado, 4 de octubre de 2014

Trimurti: Vishnu

La cúspide del panteón hinduista está ocupada por la trinidad conocida como Trimurti, que literalmente significa "tres imágenes" en sánscrito. Esta trinidad está formada por los dioses Brahma, Vishnu y Shiva, que son la representación de la creación, la preservación y la destrucción respectivamente.




Vishnu: el Conservador.

La traducción del nombre de Vishnú podría definirse como "omnipenetrante", "trabajador" u "omnipresente". Es el principio conservador. Conserva y protege el universo, siendo por ello el más querido de los dioses. Es un dios benévolo y humano. De sus muchos avatares o encarnaciones, solo tres de ellas aportan destrucción física o moral a la humanidad, e incluso éstas están finalmente destinadas a provocar su bienestar.

Antes de la creación de los mundos, vive sobre el océano eterno, descansando sobre la gran serpiente Shesha, serpiente infinita fuente de todas las aguas y de la Vía Láctea. Es la más buena y noble de las nagas (serpientes) y es siempre fiel a su divino señor. Sostiene el universo sobre su capucha. El dios Brahma, al ver el celo que mostraba hacia Vishnu, la hizo inmortal y, desde entonces, tomó el nombre de Ananta, que siginifica "sin fin".

Monta sobre un águila llamada Garuda y se le representa como un príncipe apuesto, de color azul, con una triple corona y un diamante en el pecho. Tiene cuatro brazos en los que sostiene un caracol marino cuyo sonido en las batallas siembra la confusión; el "sudarshana" o disco arrojadizo; una maza; y una flor de loto.

No se sabe claramente cuándo o cómo comenzó el culto a Visnú. En los Vedás, Visnú es clasificado como un dios menor, estrechamente asociado con Indra. Solo más tarde en la mitología hinduista llegó a ser un miembro de la trímurti y finalmente la más importante de las deidades de esa religión.


Lakshmi: La esposa de Vishnu.
Laksmi es la diosa de la prosperidad, la riqueza y el amor. Simboliza la abundancia y, en general, todas las cosas buenas de la vida terrenal. Nació de la espuma del océano de leche, que había sido batido por los dioses y los demonios para conseguir ambrosía. Junto con Vishnu, es la madre de Kamadeva, el dios del amor.

Se la representa como una joven muy hermosa y seductora. Lleva una diadema en la cabeza, un niño en el halda y una flor de loto en la mano, así como una guirnalda del flores que le regaló el mar. De su mano extendida caen monedas de oro. Siempre que el dios Vishnu se encarna entre los hombres para enfrentarse a algún demonio, Lakshmi se encarna también para acompañarle.


Encarnaciones de Vishnu:
Aunque inicialmente se le reconocieron veintiocho avatares, se redujeron a diez en el siglo VIII:

Matsya: La primera encarnación de Vishnu, como un gigantesco pez dorado y un cuerno. Anunció al patriarca Manu, conocido antes del diluvio como rey Satyavratâ, la inminencia del diluvio.

Nirriti, dios de los genios maléficos, había organizado el robo de los Vedas. Las gentes de la tierra olvidaron las buenas costumbres y se dieron al desenfreno. Los dioses buscaron una solución al problema y Vishnu propuso el diluvio para purificarla. Entonces eligió a un hombre, ante el que se presentó como pez en la palangana en la que iba a lavarse por la mañana.

Le ordenó que hiciera un barco, se metiera en ella y, al empezar a crecer las aguas, que atara la nave a su cola por medio de la serpiente Vâsukî. Cuando descendieron las aguas y el rey pisó tierra preparó un improvisado altar para ofrecerle una ofrenda a Vihsnu, quien se presentó en su sagrada forma, ofreciéndole los libros sagrados para que él y sus descendientes siguieran sus preceptos y dándole el nombre de Manu, el primer hombre.

Vishnu junto a Ilâ, crearon de nuevo todas las especies y, finalmente, tuvieron un hijo humano, Ikshvâku, fundador de la estirpe de Raghy a la que perteneció el príncipe Râma.

Kûrma: Segunda encarnación. En forma de tortuga. En el tiempo en que dioses y asuras quisieron llegar a ser inmortales recurrieron al dios Brahma, que les dijo que se inclinasen ante el mejor de los dioses para que éste dijera lo que debían hacer. Los dioses se postraron ante el dios Vishnu, que recomendó hacer la paz entre ellos y unir sus esfuerzos a fin de obtener el alimento de la inmortalidad, perdido en el diluvio. Todos se prepararon para batir el océano de leche y hacer subir a la superficie todo lo sólido que hubiera en el fondo. Para ellos utilizaron a la serpiente Vâsukî como cuerda y un monte como piedra de molino. El dios, transformado en tortuga sirvió como base de fricción para el batimiento.

Cuando surgió la copa del amrita (ambrosía), los asura se apoderaron de ella a toda prisa. Vishnu se transformó en mujer con el nombre de Mohinî, cautivando a los asura de tal forma que olvidaron la copa de amrita. Entonces los naga (serpientes) trataron de recuperar la copa, pero Garuda, la montura de Vishnu, lo impidió, transportando la ambrosía a la Luna.

Varâha: Tercera enccarnación. En forma de jabalí de color oscuro y grandes dimensiones. El demonio Hiranyâksha había sido, en una encarnación anterior, guardián de la puerta del palacio del dios Vishnu, donde había impedido la entrada a unos muni (ascetas vagabundos) que, enfurecidos, le maldijeron a renacer como hijo de Diti (diosa demoniaca).

Hiranyâksha se había apoderado de la tierra, arrancándola del mar cósmico, y arrojándola a las profundidades de los mundos subterráneos. Los dioses pidieron a Vishnu que defendiera el mundo y este tomó la forma de un jabalí para matar a Hiranyâksha, sumergirse en el mar y arrancar con sus colmillos la tierra de las profundidades para devolverla a su lugar.

Narasimha: Cuarta encarnación. Tiene la forma de un hombre con la cabeza de un león. El demonio Hiranyakashipu había conseguido del dios Brahma el poder de no poder ser vencido ni por dioses, hombres, ni bestias. No podía morir ni de noche, ni de día, ni dentro ni fuera de su palacio. Entonces empezó a exigir todo el culto para sí y negó el poder divino del dios Vishnu. Su hijo, Prahlâda, era devoto de Vishnu, lo que enfurecía a Hiranyakashipu, que no dudó en someter a su hijo a todo tipo de torturas e incluso en ordenar que lo mataran.

Phahlâda estaba protegido por Vishnu y su padre no consiguió matarlo. Afirmó  que el dios estaba en todas partes y Hiranyakashipu, para comprobarlo, golpeó una columna del palacio de la que salió  Vishnu bajo la forma de Narasimha.

En el momento del crepúsculo, el dios que no era entonces ni dios, ni hombre, ni bestia, por su caracter mixto, tomó al demonio sobre sus rodillas y le desgarró las entrañas. Prahlâda sucedió a su padre y reinó con justicia y buen juicio.

Vâmana: Quinta encarnación. Tiene la forma de un enano, nacido de la tierra como hijo del sabio Kashyapa, con el fin de engañar al asura Bali, nieto de Prahlâda. Bali había conseguido innumerables poderes con los que se dedicaba a perjudicar a los dioses, llegando a destronar al propio Indra y apoderarse de los tres mundos. 

Vishnu, tomando la forma de un enano, se le acercó y le pidió el espacio que él podía abarcar en tres pasos para que pudieran residir los dioses. Bali observó las diminutas piernas de Vâmana y aceptó, divertido. Entonces Vâmana adquirió unas formas colosales y con un paso recorrió la tierra y con el otro el aire. 

En aquel momento Bali reconoció la divinidad de Vishnu, quien recorrió con el tercer paso los cielos. No obstante, Vishnu le concedió a Bali el gobierno del mundo subterráneo y la posibilidad de regresar una vez al año a visitar a sus súbditos, a los que de verdad amaba.

Parashurâma: Sexta encarnación. Literalmente "el Rama del hacha". Kârtavîrya, rey de los ksatriya, había robado la ternera sacrificial del templo de Jamadagni, padre de Parashurâma. Indignado, Parashurâma le cortó sus mil brazos y lo mató. Como venganza, los hijos de Kârtavîrya mataron a Jamadagni, lo que les costó el odio eterno de Parashurâma que derramó la sangre de todos los ksatriya, exterminando a todos los de su casta hasta que no quedó varón alguno.

Otro hecho que se le atribulle es haberle roto un colmillo a Ganesha, el dios con cabeza de elefante.

Râma: Séptima encarnación. Protagonista del Ramayana, historia épica que narra las aventuras del príncipe Râma. Representa al rey, guerrero y esposo perfectos. Combatió al demonio Ravana. Trataremos de él en una futura entrada mucho más en detalle.

Krishna: Octava encarnación. Es un personaje atractivo, astuto y hábil en el manejo de las armas. Hablaremos de él en una futura entrada mucho más en detalle.

Buddha: Novena encarnación. Como Gautama Buddha, fundador del budismo. Nacido Siddharta Gautama. Hablaremos de él en una futura entrada mucho más en detalle.

Kalki: Décima encarnación. Aún por venir. Cuando Sûta (el sol) y Brihaspati (Júpiter) entren en la constelación de Pushya, comenzará el Kritayuga (época perfecta en la que los hombres serán virtuosos, los brahmana alcanzarán la santidad, los reyes serán ideales de conducta, los campesinos trabajan felizmente los campos y las clases inferiores viven legalmente sometidas, respetando el orden sagrado de la vida). 

Kalki aparecerá como un héroe sobre un caballo blanco y armado con una espada. Nacerá como un brahmana, en la ciudad de Sambhala. Someterá a las fuerzas del mal y, tras llevar a cabo el sacrificio del caballo, restablecerá el dharma (ley sagrada).  Su aparición coincidirá con el fin de nuestro mundo. Cuando el caballo de Kalki toque con sus patas la tierra, esta se abrirá y la divina serpiente Shesha, vomitará fuego. La esencia de las cosas se recogerá en el loto, para que aparezca en un mundo renovado.


Esperamos que hayáis disfrutado.

Besitos de parte de

La Odalisca.